La zona de calma es el lugar controlado donde el cachorro descansa las horas que no estamos pendientes de él. Es lo que en la naturaleza llamaríamos la madriguera o cueva, donde los pequeños pasan solos varias horas al día hasta que la madre llega para alimentarlos.
El cachorro no peligra, no aprende malos comportamientos y además aprende a gestionar mejor la soledad.
Un cachorro debe dormir más de 18 horas diarias, el espacio de calma le ayudará a relajarse y a gestionar el aburrimiento. No morderá zapatillas, muebles, cables, etc.

Con el Juego del Sitio enseñamos a nuestro cachorro a entrar en la zona de calma y a quedarse tranquilo dentro.